Fiesta de la Presentación del Señor -Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Lunes la IV Semana del Tiempo Ordinario 02022026

Imagen de La Presentación del Niño Jesús en el templo, tomado de la revista católica Agua Viva

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Pochauixco, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Domingo de la IV Semana del Tiempo Ordinario.

 

Tomado de: Dominicos.org – Lectura y Santo Evangelio de hoy 02-02-2026

Primera lectura

 

Lectura del libro de Malaquías 3,1-4:

 

Esto dice el Señor Dios:
«Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante mí.

De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo.

¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada?

Pues es como fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas.

Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño».

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Salmo de hoy tomado del Salmo 23

 

R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso,
el Señor, valeroso en la batalla. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
él es el Rey de la gloria. R/.

 

Segunda lectura

 

Lectura de la carta a los Hebreos 2,14-18

 

Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos.

Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 2, 22-40

 

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

«Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
según lo que me habías prometido,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel».

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: «Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.

Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

Reflexión

 

Hoy es la Presentación del Señor. Hoy también se celebra el día de la vida consagrada. 2 de febrero, no es solamente el día de la Candelaria cuando, a quien le tocó el muñequito de la rosca de Reyes, nos tiene que traer los tamales.

Es un día muy especial, el día de la Presentación del Señor, día en que la Iglesia celebra a la vida consagrada, día para agradecer a todos esos hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, han respondido a la invitación del Señor a seguirle con totalidad para extender su Reino y a transmitir la alegría del Evangelio.

Por otro lado, también les invito a que, como María y José, llegaron con el Niño Jesús al templo para presentarlo y consagrarlo a Dios, por eso es el día de la vida consagrada, que nosotros también, cada uno de nosotros, nos pongamos en ese niño.

María y José llevaban al Niño Jesús a presentarlo al Señor. Nosotros vamos en el corazón de Jesús. Pongámonos nosotros ahí también, pongamos nuestra familia y consagrémosla al Señor, pongamos nuestro matrimonio y consagrémoslo al Señor, pongamos a nuestros hijos y consagrémoslos al Señor.

Nosotros vamos en ese corazón, en el corazón de Jesús que se presenta al Padre. ¿Quién mejor que Dios Padre para cuidar de todo y de cada uno de ellos? ¿Quién mejor que Él para proteger, para guiar, para equiparnos con todo lo que necesitamos para alcanzar la felicidad? La felicidad y la paz que Él mismo nos prometió.

Acerquémonos, pues, con mucha confianza y con mucho amor al centro de ese corazón del Niñito Jesús y dejemos que Él ponga todo lo que lleva nuestro corazón, ahí, a los pies de Dios Padre, y dejémosle lo más sagrado que tenemos: nuestra familia, nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestros amigos.

Hoy agradezcamos a Dios por nuestro Bautismo, por nuestra Primera Comunión, por todos aquellos hombres y mujeres consagrados que nos han guiado y nos siguen guiando a lo largo de toda nuestra vida.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.

 

Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.

 

 

Continuamos compartiendo esta bella serie: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)

 

 

Conozcamos sobre la Fiesta de La Presentación del Niño Jesús en el templo, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés y el canal de youtube el Santo del día.

 

 

Ver también: Inicio de Febrero – Santa Misa Dominical y Liturgia De La Palabra de la IV Semana del Tiempo Ordinario 01022026

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