Niño de seis años en moto de carrera en vía pública con venia de sus progenitores

Niño de seis años de edad conduce moto de motocross con la venia de sus progenitores, uno de ellos un pseudo atleta llamado HENRY DAVID CEVALLOS FREIRE.

 

La violencia se normaliza en Ecuador con la alcahuetería de las autoridades.

 

Una familia vive bajo amenazas y agresiones frente a su propia casa, mientras la Policía Nacional del Ecuador no actúa, minimiza la violencia y abandona su deber de proteger, dejando en evidencia una alarmante negligencia e inacción ante hechos que ponen en riesgo la vida, la niñez y la seguridad ciudadana.

 

CUANDO LA LEY SE IGNORA: VIOLENCIA, IMPUNIDAD Y USO ILEGAL DEL ESPACIO PÚBLICO EN EL ECUADOR RURAL

 

Una denuncia ciudadana que evidencia un problema estructural

 

En el sector Segovia Alto, parroquia Huambaló, cantón Pelileo, provincia de Tungurahua, una familia ecuatoriana ha decidido alzar la voz frente a una realidad que, lejos de ser un hecho aislado, refleja un fenómeno preocupante: la normalización de la violencia y la apropiación indebida del espacio público.

La denunciante, quien prefiere omitir su nombre por temor a represalias, junto a su esposo y su hijo menor de edad, ha sido víctima de agresiones físicas, verbales, amenazas y actos de intimidación, en el entorno de su propio domicilio, ubicado en un camino público reconocido por el municipio local.

 


El detonante: una vía pública convertida en pista de motocross

 

 

El conflicto surge por el accionar de Henry David Cevallos Freire, quien se presenta como supuesto atleta registrado en el Ministerio del Deporte, y su conviviente, quienes utilizan una vía pública como pista de motocross, permitiendo que su hijo de apenas seis años conduzca una motocicleta.

Este hecho, más allá de lo anecdótico, constituye una violación directa a la ley ecuatoriana, que establece claramente que:

  • No existe autorización legal para que menores de esa edad conduzcan vehículos.
  • Las vías públicas deben estar destinadas al tránsito seguro de la ciudadanía.

A pesar de ello, los implicados alegan derechos deportivos para justificar una práctica que pone en riesgo la vida del menor, así como la de terceros.


Deporte mal entendido vs. derecho colectivo

 

Ante el reclamo realizado por los moradores de la zona, el sujeto HENRY DAVID CEVALLOS FREIRE procedió a colocar alto volumen música en su vehículo con el fin de amedrentar y hostigar a los denunciantes. 

 

El caso evidencia una distorsión peligrosa: el uso del concepto de “deporte” como excusa para imponer prácticas ilegales y violentas en espacios públicos.

En Ecuador, el deporte está regulado, y disciplinas como el motocross deben realizarse exclusivamente en espacios autorizados, controlados y seguros. Sin embargo, en la práctica, se observa cómo ciertos ciudadanos:

  • Convierten calles en pistas de carrera
  • Transforman vías en canchas improvisadas
  • Se apropian del espacio público como si fuese propiedad privada

Todo esto, bajo un discurso de supuestos derechos individuales, ignorando el derecho colectivo a la seguridad y la convivencia pacífica.


Violencia directa: agresión en el propio hogar

 

Padres del niño de seis años que conduce una moto de carrera motocross en vía pública en la parroquia Huambaló, cantón Pelileo, provincia de Tungurahua quienes de manera negligente e irresponsable inducen a su hijo de seis años a conducir moto de carrera y a violentar la vía pública y la propiedad privada.

 

La situación escaló rápidamente. Según la denuncia, la conviviente del ciudadano involucrado agredió física y verbalmente a la víctima en el entorno de su propia vivienda, mientras que ambos implicados emitieron amenazas, expresiones discriminatorias y actos intimidatorios.

Además, se registraron grabaciones sin consentimiento dentro de la propiedad privada, vulnerando el derecho a la intimidad.

El nivel de confrontación ha generado un estado de temor constante, especialmente para el hijo menor de la familia afectada.

La ausencia del Estado: cuando la Policía no actúa

 

Uno de los elementos más alarmantes del caso es la actuación de la
Policía Nacional del Ecuador.

 

Pese a múltiples llamadas al ECU 911:

  • Un agente policial nunca acudió al lugar, pese a tener la ubicación.
  • Posteriormente, el mismo agente habría intimidado telefónicamente a la denunciante.
  • Otros efectivos minimizaron la situación, calificándola como “normal” en zonas rurales.

Esta respuesta no solo es insuficiente, sino que evidencia un fenómeno más profundo: la institucionalización de la violencia y la negligencia.

 

CAPTURAS DE WHATSAPP DE POLICIA DE HUAMBALO QUE NUNCA LLEGÓ EL VIERNES SANTO 2 DE ABRIL 2026

 

Cuando la violencia se vuelve costumbre

 

Este caso pone en evidencia una problemática nacional:

La violencia ya no es un hecho aislado.
Se ha convertido en una práctica tolerada.
Y, lo más grave, en muchos casos justificada por las propias autoridades.

En distintas regiones del país, se repite el mismo patrón:

  • Vías públicas convertidas en pistas de carreras clandestinas
  • Espacios comunes usados como canchas privadas
  • Ciudadanos que imponen su voluntad mediante la intimidación

Mientras tanto, quienes exigen respeto a la ley son frecuentemente ignorados o revictimizados.


Derechos individuales vs. derechos colectivos

 

El argumento de “mi hijo es deportista” no puede estar por encima de:

  • El derecho a la vida
  • La seguridad ciudadana
  • El libre tránsito
  • La paz social

Las vías públicas son bienes de uso común. No pueden ser:

❌ Privatizadas de facto
❌ Usadas para actividades peligrosas
❌ Sujetadas a la voluntad de particulares


Infancia en riesgo: ¿Dónde está la protección?

 

El caso también abre un debate urgente sobre la protección de menores en el Ecuador.

Permitir que un niño de seis años conduzca una motocicleta en vía pública no es deporte:

Es exposición al peligro.

Es negligencia.

Y podría constituir una forma de vulneración de derechos, contraria a lo establecido en el Código de la Niñez y Adolescencia y la Constitución de la República del Ecuador.


Una advertencia clara y una exigencia al Estado

 

La denunciante ha sido enfática:

Hace responsables directos a los agresores y su entorno familiar por cualquier atentado futuro contra su vida, su familia o su propiedad.

Pero su caso va más allá de lo personal.

Es una advertencia sobre lo que ocurre cuando:

  • La ley no se aplica
  • La autoridad no actúa
  • Y la violencia se normaliza

Conclusión: el país que no puede acostumbrarse a la ilegalidad

 

Este reportaje no es solo una denuncia. Es un llamado urgente.

A las autoridades, para que actúen.
A la justicia, para que sancione.
Y a la sociedad, para que no normalice lo inaceptable.

Porque cuando una vía pública deja de ser pública,
cuando la violencia se vuelve costumbre,
y cuando la ley deja de aplicarse,

lo que está en riesgo no es solo una familia,
sino el Estado de Derecho en su conjunto.

 

«La paz no es ausencia de conflicto,
es la presencia de justicia.
Y hoy, esa justicia está siendo reclamada».

 

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