Imagen No al yoga, elaborado con IA. Informa-Te Ve LATAM
El yoga disimuladamente obligatorio atenta contra la fe cristiana de niños y niñas en escuelas y colegios del país.
Desde Cotopaxi, Ecuador. — Padres de familia, líderes cristianos y defensores de los derechos humanos alzan la voz frente a una preocupante realidad que está tomando fuerza en instituciones educativas del país: la imposición del yoga en el currículo escolar, una práctica que, aunque presentada como ejercicio físico, oculta un trasfondo espiritual profundamente incompatible con la fe cristiana católica.
Varios casos se reportan en distintas instituciones educativas de nuestro país, donde padres denuncian que el yoga se ha convertido en una actividad obligatoria dentro de algunas asignaturas, sin el debido consentimiento de las familias y sin informar sobre el verdadero origen e implicaciones espirituales de dicha práctica.
Uno de los casos más preocupantes se ha registrado en la Unidad Educativa CREAR ON LINE, con sede en el cantón Samborondón, provincia del Guayas, donde una docente de inglés, Dayana Espín, sin formación profesional en el área educativa, implementó de manera obligatoria la práctica del yoga como parte del inicio de sus clases en el aula virtual del Segundo año de Educación General Básica. La profesora, quien es ingeniera en turismo y no posee título de docencia, afirmó que practicaba yoga en su hogar y por esa razón decidió imponerlo también a sus estudiantes. Al presentar su legítimo reclamo, los padres de familia fueron calificados por la docente y las autoridades de la institución como «problemáticos», indicándoles que debían simplemente acatar las decisiones de la profesora. Posteriormente, al escalar el caso a instancias superiores, se confirmó la falta de preparación pedagógica de esta y otras docentes, y con ello, la gravedad del acto: una imposición religiosa encubierta, carente de fundamento educativo y violatoria de la libertad espiritual de los niños. Este incidente evidencia una forma clara de violencia religiosa y pedagógica, ejercida por una persona sin las competencias profesionales necesarias y en un entorno donde la formación de valores debe ser respetada y protegida.
Yoga: ¿una simple gimnasia o una puerta espiritual peligrosa?
Lejos de ser solo una rutina de estiramiento, el yoga nace del hinduismo y tiene como propósito conectar con divinidades de esa religión a través de posturas (asanas), respiraciones controladas (pranayamas) y cantos sagrados (mantras).

Imagen de posición de yoga, IA, Informa-Te Ve LATAM
- El saludo al sol (Surya Namaskar), común en clases escolares, es una reverencia directa al dios hindú Surya.
- La postura del loto (padmasana) se usa para abrir supuestos «centros de energía» que tienen un trasfondo místico no cristiano.
- El mantra OM invoca una vibración universal espiritual contraria al concepto cristiano de un Dios personal.
Estas acciones, aunque parezcan inofensivas, están diseñadas para generar experiencias espirituales que, según expertos en teología y ex practicantes, pueden abrir puertas a realidades espirituales ajenas e incluso peligrosas para la fe.
Investigaciones y testimonios alarmantes
El exgurú hindú Rabi Maharaj, en su libro La muerte de un gurú, relata con detalle cómo estas prácticas lo llevaron por un camino de confusión espiritual, angustia y oscuridad, hasta encontrar la verdad en el cristianismo. Su testimonio es uno de los más citados por quienes alertan sobre el impacto real del yoga en el alma humana.
Además, el reconocido exorcista católico Padre Gabriele Amorth advirtió en múltiples entrevistas que “ciertas formas de yoga pueden facilitar la apertura a influencias espirituales negativas”, especialmente en personas sin formación doctrinal.
Estudios publicados en el Christian Research Journal y en obras como The Facts on Hinduism in America explican que “no existe yoga sin espiritualidad hindú” y que “pretender separar el yoga de su contexto religioso es como querer usar fuego sin calor”.

Imagen de yoga de supuesta respiración y relajacion, IA, Informa-Te Ve LATAM
¿Qué dice la ley?
La imposición del yoga en contextos educativos viola varios derechos fundamentales, tanto en la legislación ecuatoriana como en tratados internacionales de derechos humanos:
- Constitución del Ecuador, Art. 66, numeral 8: garantiza la libertad de religión y de no ser obligado a prácticas religiosas ajenas.
- Artículo 29 de la misma Carta Magna: protege el derecho de los padres a que sus hijos reciban una educación moral y religiosa conforme a sus convicciones.
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 18) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 12): establecen que los padres tienen el derecho prioritario sobre la educación religiosa de sus hijos.
Imponer prácticas como el yoga sin el consentimiento informado y consciente de los padres constituye una forma de violencia psicológica, espiritual y cultural, especialmente contra menores en etapa de formación.
Laicismo no es imposición: es respeto
En Ecuador, como en muchos otros países, el laicismo del sistema educativo no implica la eliminación de lo religioso, sino el respeto equitativo a todas las creencias sin imponer ninguna. Al incluir el yoga como parte obligatoria del pénsum escolar, se incurre en una imposición indirecta de una cosmovisión espiritual ajena a la cristiana, violando así el principio mismo de neutralidad y respeto religioso.
Llamado urgente a la acción
Padres, educadores y líderes cristianos están solicitando con firmeza que:
- Se retire el yoga del currículo obligatorio de Educación Física y otras asignaturas.
- Se respete el derecho de las familias cristianas a formar a sus hijos conforme a su fe.
- Se adopten alternativas físicas neutras y respetuosas, que no comprometan la espiritualidad de los menores.
“La salud física no debe alcanzarse a costa de la salud espiritual de nuestros hijos”, señalaron padres en una carta enviada a las autoridades de CREAR ON LINE. “Lo que se presenta como relajación puede ser una apertura a realidades espirituales oscuras que nuestros hijos no están preparados para enfrentar”.
¡Protejamos la fe, defendamos la libertad religiosa!
La comunidad cristiana hace un llamado urgente para defender el derecho de los niños a una formación que respete sus valores y creencias. “El yoga no es solo estiramiento: es una forma de adoctrinamiento espiritual que contradice nuestra fe”, advierten.
Frente a esta realidad, es hora de actuar con conciencia, valentía y compromiso.
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