San Ignacio de Antioquía – Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario 17102025

Imagen de San Ignacio de Antioquía – ACI Prensa

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 1-8.

 

Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: «Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación.» Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber. También David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras: «Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado.»

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

A lo largo de este capítulo, san Pablo pondrá como testimonio de la gratuidad de la salvación a los grandes profetas del AT. En él veremos cómo efectivamente es por medio de la fe como nos abrazamos a la obra salvadora de Jesús, pero veremos que precisamente esa fe es la que les hizo capaces de vencer todas las dificultades que se presentaron en su camino, para finalmente realizar en su vida el proyecto de Dios, con lo cual contribuyeron a la obra de la redención. En otras palabras, es la fe la que sostiene y da sentido a todo nuestro trabajo en la construcción del Reino. La fe en los patriarcas y en los profetas fue el elemento que permitió que se construyera la senda por la cual Dios camina en la vida del pueblo. También nosotros estamos llamados a ser artífices de esta obra, pues el Reino, aunque inaugurado, aún no llega a su plenitud. Pon al servicio de Dios tus dones y tus talentos, y fortalece tu fe con la oración para que Dios pueda realizar a través de ti su proyecto salvífico en tu familia y en tu comunidad

 

Salmo 31, 1-2. 5. 11.

 

R/. Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación

 

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Habla pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mí culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12, 1-7.

 

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas. Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo. ¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

En este pasaje del Evangelio, Jesús nos enseña a no temer a lo que nos puede hacer daño físicamente, aquello que solo puede dañar el cuerpo. En cambio, nos dice que algo a lo que sí hay que temer es a exponerse a caer en la tentación del enemigo, aquel que puede llegar a tener poder sobre nuestra alma, si lo dejamos entrar.

Dice San Pablo en su carta a los Filipenses que la muerte es ganancia. Y santa Teresa de Jesús decía muero porque no muero. La muerte para el cristiano es un paso necesario para disfrutar de la vida eterna y de la plenitud donde no hay enfermedad, dolor, sufrimiento ni necesidad alguna. Pero más que eso y lo más importante será el gozo que tendremos de la unión perfecta y total con Dios.

En ese sentido pensemos qué pasaría si no hacemos caso a la conciencia que nos hace ver lo que está mal y desperdiciamos la oportunidad que nos da la gracia. ¿Estaremos realmente conscientes de las consecuencias que tiene para nuestra alma morir en pecado? ¿seremos capaces de entender lo que significa morir y estar destinados a lugar de castigo y no poder salir nunca de allí?

Por eso lo que debemos temer es que, habiendo recibido el mensaje del Evangelio, no hayamos hecho caso y sigamos en situación de pecado, por el camino equivocado. No olvidemos que Dios es nuestro Padre y somos sus creaturas. En su amor, Él ha dispuesto de todas las cosas para cuidarnos y para advertirnos también de los peligros.

Pero, el demonio es muy astuto y precisamente cuando se da cuenta de que hemos decidido empezar a caminar hacia la luz y llevar una vida espiritual saludable, él se encarga de buscar desviarnos y distraernos, de hacernos batallar con nuestra vida de oración, porque es donde sabe que más nos puede afectar.

Pero no te preocupes, bien lo dice Jesús: ‘Por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados’. Lo que nos toca a nosotros es mantenernos firmes en la gracia, con la armadura bien puesta, la espada bien afilada para enfrentar la batalla espiritual, luchar por seguir caminando en la búsqueda de la santidad y de poder lograr gozar en plenitud de la vida eterna.

Me acordé de la frase de un buen amigo con la que termina su programa de radio, dice: ‘salva el planeta, reza el Rosario y aliméntate santamente.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, san Ignacio de Antioquía, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.

 

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