Imagen de San Juan Pablo II – ACI Prensa
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 12-18.
Que el pecado no siga dominando vuestro cuerpo mortal, ni seáis súbditos de los deseos del cuerpo. No pongáis vuestros miembros al servicio del pecado, como instrumentos para la injusticia; ofreceos a Dios como hombres que de la muerte han vuelto a la vida, y poned a su servicio vuestros miembros, como instrumentos para la justicia. Porque el pecado no os dominará: ya no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia. Pues, ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! ¿No sabéis que, al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia? Pero, gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados y, liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
San Pablo nos invita a reflexionar sobre lo que él llama «el misterio de la iniquidad» y que está en relación a la fuerza que opera en nuestro corazón y que nos lleva a hacer lo que no queremos, es decir, la fuerza del pecado. En este pasaje nos invita a no dejar que nos domine esta fuerza, que no nos domine el pecado y, sobre todo, que no nos haga sus esclavos. Recordemos que el pecado se vale de la tentación para arrastrarnos hacia él. Es en este momento cuando debemos retirarnos, cuando debemos hacer consciente nuestra decisión de ser santos y de seguir en fidelidad al Señor. San Pablo sabe que no es cosa fácil, y por ello nos invita a ponernos al servicio del Señor, para que él mismo sea quien nos ayude a vencer la tentación. Es cierto que en nuestra condición fragmentada por el pecado original es fácil que la tentación en un momento determinado nos domine y pequemos, pero lo que debemos evitar, es que el pecado se adueñe de nuestros sentidos y pasiones y nos convierta en sus esclavos. Dios nos ha hecho libres por Jesucristo, y contamos con la asistencia continua del Espíritu, por ello, no regresemos a una vida de pecado.
Salmo 123, 1-8
R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
–que lo diga Israel–,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R/.
Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes. R/.
Hemos salvado la vida,
como un pájaro de la trampa del cazador;
la trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12, 39-48.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre». Entonces Pedro le preguntó a Jesús: «¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos? «El Señor le respondió: «Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales. El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho. Esta frase del Evangelio nos puede despertar temor, pero más que temor, nos debería de evocar gratitud, y a su vez, responsabilidad. Gratitud al reconocer la mano tan misericordiosa y generosa de Dios para con nosotros; y al mismo tiempo, responsabilidad para responder a tanto recibido.
La misericordia de Dios es inmensa y su generosidad vasta. El amor de Dios nos cobija todos los días, hace salir el sol, como dice la Escritura, para buenos y malos, nos llena de bendiciones. La bendición más grande siendo el don de la vida, el don de la fe, el don de la esperanza, el don de la caridad.
Pero es importante reconocer esas bendiciones y es una responsabilidad el que Dios nos dé tanto. Hace un par de días, predicaba a unos jóvenes y justo les pedía que hicieran un dibujo de algún momento que les hubiera marcado de esa presencia de Dios en sus vidas. Y era precioso ver cómo los jóvenes dibujaban a su familia, dibujaban un cielo hermoso, dibujaban un atardecer, un amanecer, se dibujaban a sí mismos.
Dios está tan presente en nuestras vidas y derrama diariamente tantas gracias, pero a veces, como hemos dicho ya muchas veces, vivimos muy de prisa y no logramos verlo. Incluso en los momentos de sufrimiento, de dolor, de cruces está la presencia de Dios, pero tenemos que aprenderlo a ver con los ojos de la fe, tenemos que aprender a verlo con los ojos de Dios.
Hagamos un alto en nuestra vida para poder ver su presencia amorosa en nuestro día a día, y que eso me lleve a agradecer y a responder; no a vivir con temor, ¿Cuándo será mi día? ¿Cuándo vendrá el Señor a recogerme? ¡Al contrario!, vivir preparados para que cuando llegue el día, podamos encontrarnos con Él cara a cara. Y la mejor manera de vivir preparados, es vivir con un corazón agradecido, con un corazón en constante servicio, con un corazón en constante amor, si se puede decir así.
Jesús, lo que va buscando de nosotros es gratitud y fidelidad. Al final del día, hoy te invito a que hagas un recuento de las gracias recibidas en este día: estar vivo, rodeada de familia y amigos, vivimos en un país hermoso, poder decir un te quiero, tener a nuestro lado con quién compartir el pan, poder decir gracias Padre por… y cada quien haga su lista.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos al santo de hoy, San Juan Pablo II, el Papa polaco con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
La visita de San Juan Pablo II a Ecuador, del canal de Youtube San Juan Pablo II
