Santa Misa, Liturgia de la Palabra y Santo Rosario de hoy Sábado de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario 08112025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Sábado de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Tomado de: Lectura y Santo Evangelio de hoy 08-11-2025 – Dominicos.org

 

Primera lectura

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,3-9.16.22-27

 

Hermanos:

Saludad a Priscila y Aquila, mis colaboradores en la obra de Cristo Jesús, que expusieron sus cabezas por salvar mi vida; no soy yo solo quien les está agradecido, también todas las iglesias de los gentiles.

Saludad asimismo a la Iglesia que se reúne en su casa.

Saludad a mi querido Epéneto, primicias de Asia para Cristo.

Saludad a María, que con tanto afán ha trabajado en vuestro favor.

Saludad a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, que son ilustres entre los apóstoles y además llegaron a Cristo antes que yo.

Saludad a Ampliato, a quien quiero en el Señor.

Saludad a Urbano, colaborador nuestro en la obra de Cristo, y a mi querido Eustaquio.

Saludaos unos a otros con el beso santo.

Os saludan todas las Iglesias de Cristo.

Yo, Tercio, que escribo la carta, os saludo en el Señor.

Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y Cuarto, el hermano.

Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

Salmo 144

 

R/. Bendeciré tu nombre, Señor, por siempre.

 

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

 

Santo Evangelio

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿Quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿Quién les confiará lo que sí es de ustedes? No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero». Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaron de Jesús. Pero él les dijo: «Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres, es detestable para Dios».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

Lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios. Estamos en un momento histórico, aunque quizás siempre haya sido así, en que el mundo ofrece tantas cosas con apariencia de bien, que con frecuencia nuestro corazón está dividido. Muchos queremos a Dios y deseamos seguirlo, pero al mismo tiempo, nos dejamos encantar por los bienes seductores de este mundo: por muchas cosas que no son o no nos parecen malas; por placeres cuyo goce, sentimos que no lastiman a nadie y que por lo tanto siempre serían buenos y por dinámicas de poder que nos hacen sentir poderosos cuando lo ejercemos nosotros o víctimas cuando otros lo tienen. Pero lo que es muy estimable para los hombres, es detestable para Dios.

Esta expresión tendría que ser una de las grandes advertencias que nos guíen en el discernimiento cotidiano; pero incluso cuando ciertas cosas, placeres y poderes, no sean malos ni siquiera para Dios, corremos siempre el riesgo de convertirlos en anhelos, dinámicas o posesiones que dividan nuestro corazón, colocándolos, sigilosamente, y a veces sin querer, en el mismo lugar de Dios o por encima de Él. Es decir, convirtiéndolos en ídolos que secuestren los afectos, pensamientos y decisiones de nuestro corazón; porque como decía San Agustín: “No es amarte, Señor, el amar fuera de Ti cualquier cosa que no se ame para Ti.”

Por eso te invito a tomar partido, ¿Dios o Mamona?; ¿Dios o el dinero, las cosas, la fama, el trabajo, el poder o los placeres? Hoy te invito a tomar conscientemente la gran decisión de tu vida: ¿la vida o la muerte? ¿la felicidad o la ruina y el sinsentido?

Si eliges a tu Señor, la vida y la plenitud, actúa desde ya en consecuencia, jerarquiza todo en función de Dios en sus Tres Divinas Personas, en función de su enseñanza y su voluntad. Evalúa tus acciones y dinámicas cotidianas, tus palabras diarias y tus objetivos a corto, mediano y largo plazo, para que todo tu ser se dirija y se rija por el Rey y Señor del universo.

Esfuérzate por cambiar lo que tengas que cambiar, sabiendo “que todo depende de Dios” y que habrá caídas hasta que tu corazón esté totalmente libre de idolatrías; pero que siempre estará ahí Jesús para levantarte si se lo permites. Pero eso sí: ¡Nunca te canses de dejarte levantar por Él!

 

 

Conozcamos a la santa de hoy, Santa Isabel de la Trinidad con el hermano Francisco, canal La Vida de los Santos desde México.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario, con el P. José Arturo López Cornejo desde México.

 

Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.

 

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