Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Lunes de la XXX Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 12-17.
Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Uno de los capítulos más esperanzadores de la Sagrada Escritura podría ser el que estamos leyendo, pues en él san Pablo nos presenta el antídoto contra la acción del pecado, la gracia, la cual nos viene por la inhabitación del Espíritu Santo. Es en realidad él, quien siendo Dios, tiene la fuerza para vencer nuestras debilidades y con ello mantenernos en total comunión con el Padre. Es el Espíritu Santo quien, por otro lado, testifica desde lo más profundo de nuestro corazón que somos hijos de Dios, lo que nos hace sentirnos amados aún en las circunstancias más difíciles de nuestra vida. Este Espíritu lo hemos recibido todos los bautizados, pero desafortunadamente no todos lo hemos dejado desarrollarse en nuestra vida. La falta de oración y de contacto con la Escritura, la poca o apresurada práctica de los sacramentos van causando un anquilosamiento del Espíritu, lo que provoca una gran debilidad espiritual que no resiste los embates del pecado. Y en las circunstancias difíciles de nuestra vida no permite que nos sintamos amados, lo que provoca, en no pocas ocasiones, angustia y soledad. Es momento de ir tomando más gusto por una vida espiritual más profunda enraizada en la oración, la lectura y meditación de la palabra de Dios y los sacramentos. Dale lugar al Espíritu y tu vida estará llena de felicidad.
Salmo 67, 2. 4. 6-7ab. 20-21.
R/. Nuestro Dios es un Dios que salva
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian.
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. R/.
Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.
Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 13, 10-17.
Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: «Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado». Entonces el Señor dijo: «¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?». Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.
Palabra de El Señor
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Jesús es un revolucionario. Quizá es por eso lo que me enamora cada día más de Él. Rompe la ley del Sábado, va contracorriente, dice las cosas de frente. Pero lo más importante de toda esa revolución, diría San Juan Pablo II, es la revolución del amor.
Esa revolución que pone al centro de todo, incluso de la ley, al ser humano, al otro, al amor. Jesús ante una persona enferma, no se puede contener, aunque sea sábado, es que para el amor no hay días, no hay tiempo y se echa en contra a los fariseos, crea muchos enemigos, pero para Él, la persona es lo más importante y el amor siempre vence.
Hoy vemos a una mujer encorvada que tiene la gracia de escuchar: ‘mujer, quedas libre de tu enfermedad’. Esa joroba la había empequeñecido, le pesaba, le privaba de poder realizar con destreza su trabajo, la mantenía en constante dolor. Si nosotros tuviéramos alguna enfermedad física, y escuchamos cómo Jesús nos dice: ‘Quedas libre de tu enfermedad’. Y sí, quizá el Señor te concede el milagro de la sanación, pero si no, nos cura el alma para vivir el dolor con elegancia, para ofrecerlo, nos libra de vivir con la queja del porqué, por qué a mí y nos invita más bien a preguntarnos ¿para qué y para quién?, y ofrecerlos. Pero si gozamos de buena salud, ¿de qué joroba nos tiene que liberar hoy Jesús?
¿Qué es lo que me ata para hacer mi trabajo? ¿para gozar la vida? ¿Cuál es esa joroba que me apoca, que me achica, que me impide vivir la vida? Quizá el egoísmo, la vanidad, el orgullo, el materialismo, la superficialidad, alguna pena moral, algún rencor, ese pasado que no puedo olvidar. ¿Qué es aquello que tanto me pesa?
No olvidemos que para Jesús, lo más importante es el amor y el amor se demuestra con obras. Dejémonos interpelar por Él, por el mismo Cristo que nos dice: ‘mujer, quedas libre de tu enfermedad’. Salgamos fortalecidos con la cabeza en alto, seguros de que su amor nos puede liberar para verdaderamente amar. Vayamos nosotros a hacer lo mismo, salgamos a ayudar a toda persona. Y si no puedes ayudar a que su joroba desaparezca, sí puedes ayudar a que su carga sea más ligera.
Hoy hay que vivir con una actitud mental positiva, vivir gozosos, sabiendo que el Señor nos quita el peso de aquello que llevamos en el corazón y nos invita a vivir amando, sirviendo, sonriendo.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos al santo de hoy, San Frumencio, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Conozcamos a los santos de hoy, 27 de Octubre San Vicente, Sabina y Cristeta de Talavera con el P. Juan David Camargo desde Colombia.
