Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Martes de la XIX Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro del Deuteronomio 31, 1-8.
Moisés dijo estas palabras a los israelitas: «He cumplido ya ciento veinte años, y me encuentro impedido; además, el Señor me ha dicho: «No pasarás ese Jordán.» El Señor, tu Dios, pasará delante de ti. Él destruirá delante de ti esos pueblos, para que te apoderes de ellos. Josué pasará delante de ti, como ha dicho el Señor. El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og, y como a sus tierras, que arrasó. Cuando el Señor os los entregue, haréis con ellos lo que yo os he ordenado. ¡Sed fuertes y valientes, no temáis, no os acobardéis ante ellos!, que el Señor, tu Dios, avanza a tu lado, no te dejará ni te abandonará.»
Después Moisés llamó a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: «Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a tus padres; y tú les repartirás la heredad. El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes.»
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Con cuánta razón dice san Pablo que lo que Dios tiene reservado para los que aman al Señor: Ni ojo vio, ni oído escuchó, ni puede siquiera venir a la mente del hombre.
Ciertamente que la experiencia de la vida en el cielo es algo que no podemos imaginar, pues se refiere a la vida eterna vivida en la presencia del Señor, la vida en la cual ya no hay llanto ni dolor, donde la muerte ha perdido su poder y solo queda el gozo y la felicidad perfecta.
Bien vale la pena esforzarnos en esta tierra para alcanzar la gloria, bien vale seguir el camino estrecho del Evangelio y ser capaz de venderlo todo con tal de comprar la «perla preciosa». Nunca desfallezcas en tu propósito de santidad y lucha continuamente por alcanzar la visión de la Gloria de Dios.
Salmo Dt 32, 3-4a. 7-9. 12.
R/. La porción del Señor fue su pueblo
Voy a proclamar el nombre del Señor:
dad gloria a nuestro Dios.
Él es la Roca,
sus obras son perfectas. R/.
Acuérdate de los días remotos,
considera las edades pretéritas,
pregunta a tu padre, y te lo contará,
a tus ancianos, y te lo dirán. R/.
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad
y distribuía a los hijos de Adán,
trazando las fronteras de las naciones,
según el número de los hijos de Dios. R/.
La porción del Señor fue su pueblo,
Jacob fue el lote de su heredad.
El Señor sólo los condujo,
no hubo dioses extraños con él. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18, 1-5. 10. 12-14.
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?»
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
La principal característica de un niño es que su vida depende de las decisiones que toman sus padres. El niño, desde que sale del vientre de su madre, se vuelve totalmente dependiente de sus padres: el alimento, el vestido, dónde vive, su aseo, sus cuidados, su salud, sus traslados, si tiene frío, si tiene calor, toda la atención y la educación. Todo esto es lo que su padre y su madre le proveen, y si no los tiene, difícilmente podría sobrevivir.
Cuando Jesús llamó a un niño para ponerlo en medio, señaló muy claramente: “si no cambian y si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos”. Jesús trataba de decir a sus discípulos que la manera de poder participar de la grandeza del reino era siendo humildes como un niño.
Manteniendo una actitud de total dependencia de Dios, libres de orgullos, ambiciones y de sentirnos que todo lo podemos hacer por nosotros mismos. Tener la sencillez de acudir a nuestro Padre cuando necesitamos algo, sabiendo también que nuestro Padre, sabrá darnos lo que necesitamos a nuestro debido tiempo.
La segunda enseñanza de Jesús es sobre la importancia de proteger a los más pequeños. Y sí, en primer lugar, tenemos que pensar en los niños, pero la enseñanza va más allá. Jesús quiere que pensemos en aquellos de nuestros hermanos más desprotegidos, los marginados, los menos favorecidos o con menos oportunidades, aquellos que se han desviado del camino o que no conocen a Dios; aquellos que en ocasiones tratamos pensando que somos superiores o que tenemos privilegios sobre ellos por el hecho de estar o vivir en una condición diferente.
Nosotros estamos llamados a ver por sus necesidades, tratarlos con amor e igualdad, ver por aquellos hermanos pequeños que necesitan el cuidado de Dios de una manera más puntual, más particular.
Te invito a buscar este día en tu entorno quiénes son los más pequeños que tienes alrededor, aquellos a los que necesitas ayudar. Haz un esfuerzo consciente por escucharlos, darles la mano, una ayuda económica o moral. Hazles sentir amados; a ese que te encuentras en la calle, que está pidiendo en un semáforo o que tú sabes que tiene necesidad.
Y date cuenta también, y agradécele a Dios, por lo que tienes. Reconoce que tu vida depende de Él. Cada día, Él te provee de todo lo que necesitas, especialmente de la vida y de la salud con la que podemos dar testimonio de su amor.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara miembro de vivir en Cristo.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos al santo de hoy, San Euplo de Catania, con Radio María de Costa Rica.
