Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XIX Semana del Tiempo Ordinario.
Tomado de: Pan de la Palabra – San Pablo.co
PRIMERA LECTURA
Del libro del Deuteronomio 34, 1-12
En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, frente a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, todo Neftalí, el territorio de Efraín y de Manasés, y todo el territorio de Judá hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó (la ciudad de las palmeras) hasta Soar; y le dijo: “Esta es la tierra que prometí con juramento a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles: ‘Se la daré a tu descendencia’. Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella”. Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en el territorio de Moab, como había dispuesto el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Peor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años: no había perdido vista ni había decaído su vigor.
Los hijos de Israel lloraron a Moisés en la estepa de Moab durante treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés. Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos, los hijos de Israel lo obedecieron e hicieron como el Señor había mandado a Moisés. No surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 65
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida.
Aclama al Señor, tierra entera; toquen en honor de su nombre, canten himnos a su gloria. Digan a Dios: “¡Qué temibles son tus obras!” R/.
Vengan a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. Los que temen a Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo: a Él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. R/.
SANTO EVANGELIO
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Con el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Hoy, Cristo, como buen formador, nos invita a dar un paso más. Y como todo paso de subida, cuesta. Nosotros somos muy buenos, al menos yo, para reconocer el error, la falta del otro; pero que nadie se atreva a corregirme: porque yo soy perfecta. Pero todos estamos hechos del mismo barro y, por lo general, cojeamos del mismo pie: egoísmo, vanidad, superficialidad, flojera, impaciencia; podría seguir, pero no se trata de deprimirnos.
Como digo, Cristo hoy nos invita a dar un paso más en nuestra vida espiritual. Cristo nos invita a tres cosas: primero, a corregir de buena manera y en privado al hermano, no dejar pasar las cosas. Hablarlo.
Segundo, acercarnos al sacramento de la Reconciliación para el que el sacerdote nos haga una buena limpia del corazón y con la bendición, nos dé la fuerza para seguir caminando hacia el cielo.
Y tercero, orar, y orar en equipo: donde dos o más se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo. Dios es bueno y bello, y nosotros somos sus hijos, algo de bueno y algo de bello debemos de tener. Aprendamos a ver lo bueno y lo bello y a sacarle brillo a eso. Aprendamos a darle el beneficio de la duda a mi hermano.
Pero lo más importante, aprendamos a ser humildes, a acercarnos al sacramento de la reconciliación, pedir perdón, fortalecer nuestra vida espiritual para poder salir y cuando sea necesario, ¡sí!, corregir al hermano. Pero, no corregirlo y dejarlo ahí tirado, sino corregirlo, ayudarlo, levantarlo, acogerlo y caminar con él.
Repito: Dios es bueno y bello. Nosotros, sus hijos, debemos de tener algo bueno y bello. ¡Saquémosle brillo a eso que tenemos! Hoy, te invito a ver lo bueno y lo bello de quienes te rodean, especialmente los de nuestra propia casa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón. Cómo Maria, todo por Jesús y para Jesús.

Conozcamos a San Hipólito con los hermanos Franciscanos de María, Magnificat TV.
