Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Miércoles de la IV Semana de Cuaresma 02-04-2025

Santa Misa presidida por el P. José Arturo López Cornejo desde la Comunidad de Viramontes, estado de Guerrero, México

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la IV Semana de Cuaresma

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil

 

Lectura del libro de Isaías 49, 8-15.

 

Esto dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos; miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios

Te alabamos Señor

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

Dentro de la riqueza de este pasaje de Isaías, destinado al pueblo de Israel mientras estaba en el Exilio, centremos nuestra atención en la misión redentora del profeta: «Yo te formé y te he destinado para que seas alianza del pueblo: para restaurar la tierra, para decir a los prisioneros: «Salgan», y a los que están en tinieblas: «Vengan a la luz».

Esta es también nuestra misión como bautizados: ser un instrumento de Dios para todos aquellos que viven aún prisioneros de sus vicios y defectos; ser luz para aquellos que viven en las tinieblas del pecado; ser alianza para que, los que no conocen a Jesús, no sólo lo conozcan, sino lo lleguen a amar profundamente y de esta manera tengan vida y la tengan en abundancia.

Tú y yo, en el medio en el que nos desenvolvemos diariamente debemos, primero que nada con nuestro testimonio de vida y luego si es posible con nuestra palabra profética, ser portadores del Evangelio y del amor de Dios para los demás. Él cuenta con nosotros.

 

Salmo 144, 8-9. 13cd-14. 17-18.

 

R/. El Señor es clemente y misericordioso

V/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

V/. El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 5, 17-30.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): «Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo». Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.

Entonces Jesús les habló en estos términos: «Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.

Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.

Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús

 

Reflexión del Evangelio

 

El tema central de este pasaje es escuchar la palabra de Jesús y creer que él es verdaderamente el Hijo de Dios. Estos son dos elementos que están íntimamente relacionados entre sí

. Si nosotros reconocemos verdaderamente que Jesús es Dios, entonces su palabra deja de ser una palabra como la de los demás, para convertirse en «Palabra de Dios»; ahora bien, si la palabra de Jesús -lo que nosotros leemos en los evangelios-, es verdaderamente «Palabra de Dios», debería ser algo sobre lo que no se duda o discute. Puede ser que no la entienda o que me resulte difícil de vivir o de aceptar, pero sigue siendo «Palabra de Dios». Jesús nos dice hoy: «El que escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna».

Con esto, nos manifiesta que la fuente de la vida es su palabra por ininteligible que pudiera parecer o por difícil que fuera el vivir de acuerdo a ella. En definitiva, si el hombre quiere tener una vida llena de paz, de alegría y de gozo en el Espíritu, no tiene ninguna otra opción que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios expresada en Cristo.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Compartimos un regalo de parte del P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México. Bendecida Cuaresma para vos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *