Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Miércoles de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario 17092025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario.

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-16.

 

Aunque espero ir a verte pronto, te escribo esto por si me retraso; quiero que sepas cómo hay que conducirse en la casa de Dios, es decir, en la asamblea de Dios vivo, columna y base de la verdad. Sin discusión, grande es el misterio que veneramos: Manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, predicado a los paganos, creído en el mundo, llevado a la gloria.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

Se discute mucho actualmente la importancia y validez de la Iglesia no sólo como cuerpo de Cristo, sino como estructura humana. Ya desde la antigüedad muchos han fracasado en su vida espiritual y han llevado a muchos hermanos al error por separarse de la Iglesia. San Pablo sabe bien que la Iglesia no es algo etéreo, de carácter únicamente espiritual, sino que es ésta precisamente «la columna y fuente de la verdad». San Agustín, que vivió en el período en que todavía circulaban muchos textos relacionados con la Sagrada Escritura, pero que no eran los textos aprobados como «Palabra de Dios», declaró solemnemente: «Yo creo en la Sagrada Escritura porque es la Iglesia la que me asegura que es Palabra de Dios». Dios ha querido confiar el depósito de la fe y de la revelación a la Iglesia, para que todo el que se acerque a ella beba siempre de la fuente de agua pura, no adulterada. No nos dejemos llevar por el camino fácil de la duda y de los que nos proponen una vida más cómoda al margen de la Escritura y de la sana interpretación dada por el magisterio de la Iglesia.

 

Salmo 110, 1-6

 

R/. Grandes son las obras del Señor

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.

Él da alimento, a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 7, 31-35.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo: «¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros:
‘Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado’.

Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ‘Ese está endemoniado’. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores’. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

Hoy sí que Jesús nos eleva el listón: “Solo los que tienen la Sabiduría de Dios son aquellos que lo reconocen”. Si lo vemos así de simple: ‘Solo los que tienen la Sabiduría de Dios son aquellos que lo reconocen’, yo quedaría fuera del grupo. Pero tenemos que entender esa Sabiduría de Dios: sencillo, abierto, amante de lo pequeño, de lo frágil, de lo débil, pecador.

La Sabiduría de Dios es tomar lo pequeño y hacerlo grande; lo débil hacerlo fuerte; al pecador, convertirlo en virtuoso. Esa es la Sabiduría de Dios, porque Dios es Dios. Reconozcamos a Dios en el día a día: cómo de la nada crea, da vida, hace salir el sol, ilumina la noche con las estrellas, pinta sonrisas en los niños, en la cara de los ancianos.

Dios está aquí, en lo más sencillo, en el más débil, en el más necesitado, en el que sufre, en el que llora. Dios está a mi lado. No pidamos grandes pruebas, más bien, hay que abrir los ojos y el corazón para reconocerlo en lo ordinario, que es extraordinario. Vivamos viendo al mundo con la Sabiduría de Dios. Hoy te invito a elevar el corazón y a decir: Gracias mi Dios por pintar e iluminar mi día.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Conozcamos a San Roberto Belarmino, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés, desde México y Radio María de Colombia.

 

 

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