Imagen de San Daniel Comboni, apóstol de África – ACI Prensa
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la profecía de Joel 1, 13-15; 2,1-2.
Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación. Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor. ¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor. Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
El profeta Joel es testigo de la devastación y la desolación e invita al pueblo a regresar al Señor; a retomar las prácticas penitenciales, que en otro tiempo se consideraron vacías y sin sentido. Todas las calamidades que vive el pueblo de Dios son una invitación constante a llevar una vida religiosa, una vida apegada a la Palabra y con un fuerte aspecto penitencial y disciplinario para no caer en el pecado y apartarse de Dios. Estas prácticas, que incluso hoy en día se tienen muy devaluadas dentro de la praxis de nuestra Iglesia, continúan siendo, como en el tiempo de Joel, las herramientas espirituales que evitan que la desolación y la muerte caigan sobre nosotros. Sin embargo, poco o nulo caso hacemos de ello. El mismo Jesús, la noche que fue traicionado, les decía a sus discípulos: «Velen y oren para que no caigan en la tentación». Es triste ver cómo, tanto la práctica de la oración como la de la penitencia se han ido extinguiendo en la Iglesia. Es raro que la gente de hoy haga penitencia, hasta en los días marcados por la Iglesia no falta quien busca escaparse de ella. Y luego nos preguntamos ¿por qué hay tanta violencia, por qué matan y secuestran a nuestros familiares y amigos, por qué hay tantos problemas sociales en el pueblo de Dios? La respuesta es simple: hemos abandonado al Señor. Por eso las palabras de Joel deben resonar con toda su fuerza hoy en nuestros corazones: «Hagan penitencia y lloren, giman, vengan, acuéstense en el suelo vestidos de sayal»
Salmo 9, 2-3. 6. 8-9
R/. El Señor juzgará el orbe con justicia
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido.
Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron. R/.
Dios está sentado por siempre en el trono
que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 11, 15-26.
En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: «Este expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: «Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Uno de los mayores triunfos del enemigo sobre nosotros es convencernos de que no existe. La presencia del demonio hoy en día pasa desapercibida y no porque no esté presente, sino porque nosotros nos hemos alejado de Dios y nos hemos vuelto presa fácil para él.
Basta ver el comportamiento de muchas personas, los actos de corrupción en todos los niveles de nuestra sociedad, la violencia, el contenido de los programas en los medios de comunicación, peleas, conflictos, infidelidades, delincuencia, la ceguera de nuestros políticos y gobernantes en la búsqueda de poder y dinero y la gran exposición y el riesgo que todos tenemos en caer en cualquiera de estos vicios.
Tristemente, vemos cómo mucha gente busca solucionar sus problemas por medios equivocados: esoterismo, limpias, lectura de cartas, tarot, acudir al universo y más cosas como ésas en la búsqueda de respuestas al margen de Dios.
Algunos acusaban a Jesús de actuar en nombre de Satanás. Ya desde entonces, los hombres y mujeres engañados por el demonio no eran capaces de reconocer la presencia de Dios, que venía a librarnos de la esclavitud del pecado. Y la respuesta de Jesús busca abrirles los ojos, diciendo que un reino dividido no puede subsistir. Al hacer esto, Jesús nos enseña que el poder para vencer el mal y develar la acción del demonio, proviene únicamente de Dios.
Debemos entender que no hay otro camino que Cristo. No hay término medio o estamos cien por ciento con Él o estamos contra Él. El primer paso es limpiar la casa, identificando esas cosas que no hemos descubierto y que son acciones que dividen y no nos dejan ver la presencia de Dios.
Deshacernos de esas malas acciones, pero ocuparnos inmediatamente de llenar ese espacio vacío con la gracia de Dios, los Sacramentos, la Oración y la Palabra. Si no lo hacemos, estaremos en riesgo de que nuestro corazón esté vulnerable y el enemigo regrese con mayor fuerza.
Cuando el Señor te da la gracia de limpiar tu corazón, ve un paso adelante y pide al Espíritu Santo que ahora llene ese espacio con amor, verdad y generosidad. Haz de Cristo el Señor de todas las áreas de tu vida, tus relaciones, tus pensamientos, tu trabajo, tus finanzas. La victoria de Jesús sobre el mal en tu vida es una señal de que ya estás viviendo el Reino de Dios. Eso hace tuyo el poder de Cristo. Sé un testigo que muestre cómo Dios está transformando tu vida y la de los que te aman y viven contigo.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos al santo de hoy, San Daniel Comboni, con el canal Obras Misionales Pontificio Episcopales de México (OMPE)
Leer: San Daniel Comboni – Biografía, Combonianos Ecuador.org
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