Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Lunes de la V Semana de Cuaresma 23032026

Imagen del Santísimo Sacramento, Iglesia Matriz de Santiago de Píllaro, Tungurahua. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Javier Martín, FM desde Madrid, España – Magnificat.TV

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el pueblo de Mojonera, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Lunes de la V Semana de Cuaresma.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del libro de Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62.

 

En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y temerosa del Señor.
Sus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un jardín junto a su casa; y como era el más respetado de todos, los judíos solían reunirse allí.
Aquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo, de esos que el Señor denuncia diciendo:
«En Babilonia la maldad ha brotado de los viejos jueces, que pasan por guías del pueblo».
Solían ir a casa de Joaquín, y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos.
A mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el jardín de su marido. Los dos ancianos la veían a diario, cuando salía a pasear, y sintieron deseos de ella.
Pervirtieron sus pensamientos y desviaron los ojos para no mirar al cielo, ni acordarse de sus justas leyes.
Sucedió que, mientras aguardaban ellos el día conveniente, salió ella como los tres días anteriores sola con dos criadas, y tuvo ganas de bañarse en el jardín, porque hacía mucho calor. No había allí nadie, excepto los dos ancianos escondidos y acechándola.
Susana dijo a las criadas:
«Traedme el perfume y las cremas y cerrad la puerta del jardín mientras me baño».
Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron hacia ella y le dijeron:
«Las puertas del jardín están cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos deseos de ti; así que consiente y acuéstate con nosotros. Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías despachado a las criadas».
Susana lanzó un gemido y dijo:
«No tengo salida: si hago eso, mereceré la muerte; si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en vuestras manos antes que pecar delante del Señor».
Susana se puso a gritar, y los dos ancianos, por su parte, se pusieron también a gritar contra ella. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del jardín.
Al oír los gritos en el jardín, la servidumbre vino corriendo por la puerta lateral a ver qué le había pasado. Cuando los ancianos contaron su historia, los criados quedaron abochornados, porque Susana nunca había dado que hablar.
Al día siguiente, cuando la gente vino a casa de Joaquín, su marido, vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer morir a Susana. En presencia del pueblo ordenaron:
«Id a buscar a Susana, hija de Jelcías, mujer de Joaquín».
Fueron a buscarla, y vino ella con sus padres, hijos y parientes.
Toda su familia y cuantos la veían lloraban.
Entonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos sobre la cabeza de Susana.
Ella, llorando, levantó la vista al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor.
Los ancianos declararon:
«Mientras paseábamos nosotros solos por el jardín, salió esta con dos criadas, cerró la puerta del jardín y despidió a las criadas. Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella.
Nosotros estábamos en un rincón del jardín y, al ver aquella maldad, corrimos hacia ellos. Los vimos abrazados, pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros, y, abriendo la puerta, salió corriendo.
En cambio, a esta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven, pero no quiso decírnoslo. Damos testimonio de ello».
Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea los creyó y la condenó a muerte.
Susana dijo gritando:
«Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí».
Y el Señor escuchó su voz.
Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios suscitó el espíritu santo en un muchacho llamado Daniel; y este dio una gran voz:
«Yo soy inocente de la sangre de esta».
Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron:
«Qué es lo que estás diciendo?».
Él, plantado en medio de ellos, les contestó:
«Pero ¿estáis locos, hijos de Israel? ¿Conque, sin discutir la causa ni conocer la verdad condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque esos han dado falso testimonio contra ella».
La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron:
«Ven, siéntate con nosotros e infórmanos, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad».
Daniel les dijo:
«Separadlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar».
Cuando estuvieron separados el uno del otro, él llamó a uno de ellos y le dijo:
«¡Envejecido en días y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: “No matarás al inocente ni al justo”. Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
Él contestó:
«Debajo de una acacia».
Respondió Daniel:
«Tu calumnia se vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va a partir por medio».
Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo:
«Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
Él contestó:
«Debajo de una encina».
Replicó Daniel:
«Tu calumnia también se vuelve contra ti. el ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros».
Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos, a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión, e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían tramado contra el prójimo. Les aplicaron la ley de Moisés y los ajusticiaron.
Aquel día se salvó una vida inocente.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera lectura

 

Esta historia de Susana, nos deja ver lo que significa el haber tomado la decisión de no pecar llegando, incluso, a preferir la muerte que serle infiel al Señor. Al ir llegando al final de nuestra cuaresma, qué bueno sería que cada uno de nosotros haya progresado lo suficiente en su proceso de conversión que lo lleve a tomar la decisión de no pecar más. Si bien es cierto que esto no depende exclusivamente de nuestras fuerzas, pues siempre el pecado será más fuerte que nosotros, pero con la gracia de Dios: sí es posible. Una de las razones por las que no se avanza en el camino de la gracia es el hecho de no haber tomado la resolución concreta y decirle a Dios: «Con tu gracia no volveré a pecar NUNCA MAS». Esta decisión es la más importante de nuestra vida, pues es la que nos separa de la felicidad del Reino. Ciertamente que el decir «no pecaré más», implica el dejar muchas o algunas cosas que nos atraen e incluso nos fascinan; pero si en verdad queremos ser santos y vivir la plenitud del amor de Dios, no queda otro camino. ¡Decídete!

 

Salmo 22, 1-6

 

R/. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

 

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mí copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según san Juan 8, 1-11.

 

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a esas mujeres. ¿Tú qué dices?»

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra». Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: «Mujer, ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?» Ella le contestó: «Nadie, Señor». Y Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

El Evangelio de hoy nos presenta una mujer culpable, a una multitud acusadora y a Jesús en medio. Nosotros sabemos por el Evangelio que los escribas y los fariseos no estaban buscando justicia, más bien estaban buscando poder acusar y poner a prueba a Jesús, pero vemos que Jesús pronuncia una frase que atraviesa la escena y debe atravesar también nuestra historia personal: ‘El que esté sin pecado, que tire la primera piedra’.

Ojo, Jesús no está negando el pecado, lo que hace es algo más profundo: obliga a cada uno a mirar la propia conciencia. Y luego empezamos a ver que en el Evangelio, uno a uno, se va marchando. Esta escena revela que existe en nosotros una facilidad para ver los pecados de los demás y mucha dificultad para reconocer los propios pecados. Al final solo quedaron la mujer y Jesús. Los padres de la Iglesia lo expresan con una frase impresionante, san Agustín decía: ‘Quedaron dos: la miseria y la misericordia’. Y eso es precisamente el Evangelio: la miseria humana frente a la misericordia de Dios.

Jesús le dijo: ‘Yo tampoco te condeno, vete y no peques más’. Y es que en esta frase está la clave: Dios no justifica el pecado, pero tampoco abandona al pecador. Su misericordia no es permisiva, es una oportunidad real de comenzar una vida nueva. Y eso es lo que la Iglesia siempre ha enseñado. El Catecismo de la Iglesia recuerda que el Evangelio revela que Dios es rico en misericordia y busca siempre la conversión del pecador, no la muerte del pecador.

En esta Cuaresma, el Evangelio nos hace dos preguntas, ¿Qué piedras llevo en la mano contra los demás? ¿estoy dejando que la misericordia de Cristo transforme mi propia vida? Porque el cristianismo no consiste en condenar al pecador, sino en dejar que la gracia de Dios convierta el corazón. Y hoy Jesús quiere hacer exactamente lo mismo, quitarnos las piedras de las manos y abrirnos un camino nuevo de conversión.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:

Pbro. Miguel Ortiz, de la Arquidiócesis de Monterrey. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Homilía de hoy con el P. Santiago Martín, FM desde Madrid, España – Magnificat TV

 

 

Reflexión del trigésimo cuarto día de la Cuaresma con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.

 

 

Les compartimos un especial con el P. José de Jesús Aguilar Valdés: Preguntas y respuestas sobre la Cuaresma, desde México.

 

 

Conozcamos a san Toribio de Mogrovejo con el P. Javier Olivera Ravasi del canal de youtube Que no te la cuenten – USA y el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.

 

 

CAMPAÑA CUARESMAL 2026 | Orden San Elías | Omnes Gentes Project

 

 

¡Esta Cuaresma, hagamos que la Iglesia florezca hasta los confines de la tierra! 🗣️ Desde 2016, nuestros misioneros han estado proclamando el Evangelio en los lugares más remotos.

Pero aunque la Fe es gratuita llegar a las misiones no lo es! Nuestros misioneros necesitan tu ayuda para llegar a aquellos lugares donde Cristo aún no ha sido proclamado.

¡Gracias de corazón por tu generosidad!

💠 Haz una donación única o regular a Omnes Gentes:

•⁠ https://donorbox.org/omnesgentesproject
•⁠ ⁠https://omnesgentesproject.com/dona/
Contacto:
📲 WhatsApp: +1 980 860 0772
📧 Correo electrónico: donations@omnesgentesproject.com

⚔️ ¡Viva Cristo Rey!

 

Ver también: Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Domingo de la V Semana de Cuaresma 22032026

 

Les obsequiamos un especial de Cuaresma: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.

 

Ver también: Dos sacerdotes que dieron la vida por amor: testimonio de fe, dolor y esperanza

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *