Imagen: Yo he vencido al mundo. Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Presbítero Javier Martín, Franciscanos de María, Magnificat TV desde Madrid, España.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Lunes de la VII Semana de Pascua.
Tomado de: Eucaristía diaria – Arzobispado de Santiago de Chile
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 19, 1-8
Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: “Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?” Ellos le dijeron: “Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo”.
“Entonces, ¿Qué bautismo recibieron?”, les preguntó Pablo. “El de Juan Bautista”, respondieron. Pablo les dijo: “Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús”. Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el Nombre del Señor Jesús. Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL 67, 2-5ac. 6-7ab
R/. ¡Pueblos de la tierra, canten al Señor!
¡Se alza el Señor! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de Él. Tú los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el fuego, así desaparecen los impíos delante del Señor. R.
Los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría. ¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre! Su Nombre es «el Señor». R/.
El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas: Él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos. R/.
SANTO EVANGELIO
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 29-33
En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: «Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios».
Les contestó Jesús: «¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Familia, el Evangelio nos narra cómo los discípulos dicen que creen porque ya entienden, pero Cristo responde con una pregunta casi irónica: ‘¿De verdad creen?’ Porque Jesús sabe lo que viene, en pocas horas lo van a abandonar, van a huir, se van a dispersar; por eso la fe no consiste principalmente en entender, la fe de los discípulos no era tan firme como pensaban, aún a pesar de que ya estaban comprendiendo más.
Y aquí está el primer choque de realidad del Evangelio, creer no es entender ni sentir seguridad, creer es permanecer cuando todo se rompe o se derrumba. Muchos hoy confunden la fe con claridad, con paz emocional, con tener todo resuelto, pero hoy el Evangelio nos demuestra que tampoco va por ahí.
Escuchamos: ‘en el mundo tendrán tribulación’. La tribulación no es señal de ausencia de Dios, es el lugar donde la fe deja de ser idea y se vuelve realidad y en medio de eso, Cristo afirma algo desconcertante: ‘les dejo mi paz’ ¿paz en medio del abandono? ¿paz cuándo todo falla?
Sí, porque no es la concepción que el mundo tiene de paz; el mundo nos hace creer que hay paz cuando no hay problemas, Cristo, por el contrario, llama paz a algo mucho más profundo: estar unido a Él incluso cuando todo se derrumba. Por eso añade: ‘Yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo’. Aquí está el centro, Jesús es abandonado por todos, pero no pierde su comunión con el Padre y eso es la verdadera fe: no evitar la cruz, sino no perder a Dios en la cruz.
Santo Tomás de Aquino, en la Suma Teológica, cuando habla sobre la fe, lo explica con precisión, la fe puede ser verdadera y, sin embargo, imperfecta; necesita ser probada para fortalecerse, porque no basta con un asentimiento inicial, sino que debe arraigarse en la voluntad y sostenerse en la prueba. No basta con creer, hay que pasar por la prueba para que la fe sea real.
Y el Evangelio termina con una frase que es radical: ‘Ánimo, yo he vencido al mundo’. No dice que va a vencer, sino que ya venció. Antes de la cruz visible, la victoria ya está decidida. Familia, esto cambia todo: nuestro fracaso no es el final, nuestro sufrimiento no es la derrota, nuestra oscuridad no es ausencia de Dios, porque Cristo ya ha vencido, incluso cuando nosotros a veces huyamos o escapemos. La pregunta no es si vamos a caer, la pregunta es ¿Vamos a volver y permanecer en Él?

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Evangelio del día con el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Homilía de hoy con el P. Santiago Martín, Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración «Regina Caeli» en vez del Ángelus .

ESPAÑOL
G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.
G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)
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LATÍN
V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.
V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.
V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.
Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. Amen. (3 veces)
Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Caeli».
Reflexión: Consagración a la Santísima Virgen María, Día 16, Conocimiento de María, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.
Conozcamos al santo de hoy, San Juan I Papa y Mártir, con los canales de youtube Santidad en medio del mundo y el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Ver también: Liturgia de Las Horas para el Lunes de la VII Semana de Pascua.
Ver también: Solemnidad de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo – Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Domingo VII de Pascua 17052026
No se pierda el especial de Pascua de Resurrección: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.
