Santa Misa presidida por el P. José Arturo López Cornejo desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México
Liturgia de la Palabra del Martes de la IV Semana de Pascua de Resurrección
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil
Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26.
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor
Reflexión de la Primera Lectura
Este pasaje de nuevo nos muestra cómo una situación que en sí misma es triste y dolorosa, como es el martirio de Esteban, se convierte, por la gracia de Dios, en fuente de bendición para muchos.
Gracias a la persecución que se desata en Jerusalén contra los discípulos de Jesús por parte de las autoridades judías, es como el Evangelio sale de la ciudad para llegar a la que en ese tiempo sería la tercera ciudad romana en importancia. Y es que Dios se vale de todos los acontecimientos de nuestra vida, incluso de los que consideramos desagradables -casi podríamos decir que principalmente de éstos-, para que el mensaje del Evangelio llegue a aquellos que no lo conocen o no lo aman.
De nosotros sólo espera docilidad a su Espíritu y que, confiando plenamente en su amor, hablemos a los demás del Evangelio. Deja que Dios convierta todo acontecimiento en tu vida en una oportunidad para que él sea más conocido y más amado.
Salmo 86, 1-7.
R/. Alabad al Señor, todas las naciones
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R/.
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
odos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R/.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R/.
Lectura del Evangelio según San Juan 10, 22-30.
Por aquellos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del Templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón. Entonces le rodearon los judíos y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente».
Jesús les respondió: «Ya se los he dicho, y no me creen. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco, y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna, y no perecerán jamás, nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno».
Palabra del Señor
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús
Reflexión del Evangelio
Parte de este evangelio ya lo habíamos oído el domingo pasado. Ahora la liturgia lo retoma para enfatizar nuestra realidad pascual. Cristo, el «Cordero de Dios» se ha transformado en el Pastor.
Un pastor que «conoce a sus ovejas», pero más importante aún es que las ovejas reconocen la voz del Pastor y «lo siguen». Es decir, el auténtico Cristiano es el que «escucha la voz de Jesús el buen Pastor» y oyendo esta voz la siguen. A veces no sé qué será, o que no escuchamos su palabra o que, escuchándola, no buscamos la manera de seguirla. Dos de las tristes realidades de nuestro cristianismo hoy son, por un lado, la falta de gusto por la oración y por la meditación de la palabra de Dios; esto nos lleva a no escuchar la voz del Pastor; por otro lado, el mundo hedonista y pragmático, que nos invita a vivir de acuerdo a nuestros propios intereses.
Dos elementos que combinados nos dan la actitud de los fariseos. A éstos les dice Jesús: «Ustedes no son de mis ovejas». Si realmente queremos pertenecer a su redil es necesario escuchar su voz y seguirlo aunque su camino, que lleva a la resurrección, pase siempre por la cruz.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, María y José.

