Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Sábado de la II Semana de Pascua 18042026

Imagen: Jesús caminando sobre las aguas, Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el  Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Santa Misa presidida por el  Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Sábado de la II Semana de Pascua.

 

Tomado de: Lectura y Santo Evangelio de hoy 18-04-2026 – Dominicos.org

 

Primera lectura

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7

 

 

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de
lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas.

Los Doce convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto,
hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».

La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía, Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.

La palabra de Dios iba creciendo, y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

 

Salmo de hoy del Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

 

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

 

SANTO EVANGELIO.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según san Juan 6, 16-21

 

Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: «Soy yo, no tengan miedo». Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

No tengan miedo, soy yo. Bastaría guardar silencio y escuchar a ese Jesús que susurra a mi oído y me dice: ‘No tengas miedo, soy yo’.

Estas palabras que escuchamos de Jesús son unas palabras que más que confortan y llenan el alma, son palabras que abrazan el corazón, son palabras que llenan el corazón de seguridad, de certeza: no tenemos nada que temer. Tenemos un Dios que nos ama infinitamente, Dios ha pensado en mí.

Es más, me retracto, incluso esa afirmación de que Dios ha pensado en mí está mal porque el amor de Dios no es en el pasado, el amor de Dios es un eterno y perpetuo presente: Dios piensa en mí, Dios piensa en mí en cada milésima de segundo.

Abramos el corazón para escuchar cómo me susurra al oído: ‘No tengas miedo, soy yo’. Los discípulos, al verlo caminar por las aguas, se asustaron, pero Jesús, con voz suave y firme, les dice: ‘No teman, soy yo’.

Y cuántas veces nosotros también vemos a ese Jesús caminar por las aguas cuando no entendemos el desarrollo de alguna circunstancia, cuando vemos a los hijos que van a veces sin rumbo; cuando el activismo, el trabajo, toma las riendas de nuestra vida y nos vamos perdiendo en las actividades o cuando vemos a Jesús caminar sobre las aguas ante una enfermedad que no entiendo, ante una situación que creemos que nos sobrepasa.

Pero escuchemos a Jesús que nos dice: ‘No tengas miedo, soy yo’. Esa es una certeza, es una afirmación: El Señor jamás nos abandonará, jamás nos dará un peso que no podamos soportar.

Abramos el corazón, caigamos a los pies de Jesús en la Eucaristía y reconozcamos al Señor y escuchemos esas palabras que calman, esas palabras que calman el alma y llenan el corazón de esperanza: ‘No tengas miedo, soy yo’.

 

 

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Reflexión del Santo Evangelio del día | Padre Martín Ávalos desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración «Regina Caeli» en vez del Ángelus .

 

 

ESPAÑOL

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

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LATÍN

V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.

V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.

V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. Amen. (3 veces)

Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Coeli».

 

Reflexión: Práctica de la paz interior – el ejemplo de los Santos, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.

 

 

Conozcamos a la san Perfecto, con los canales P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y Despertar con Dios.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.

 

 

Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Viernes de la II Semana de Pascua 17042026

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 19-04-2026

 

Les obsequiamos un especial de Pascua de Resurrección: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.

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