Imagen de San Pedro y San Pablo, Theios Parrhesía.
Del Martirologio Romano:
Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles. Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llamado Pedro. Pablo, apóstol de los gentiles, predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos. Los dos, con la fuerza de la fe y el amor a Jesucristo, anunciaron el evangelio en la ciudad de Roma, donde, en tiempo del emperador Nerón, ambos sufrieron el martirio: Pedro, como narra la tradición, crucificado cabeza abajo y sepultado en el Vaticano, cerca de la vía Triunfal, y Pablo, degollado y enterrado en la vía Ostiense. En este día, su triunfo es celebrado por todo el mundo con honor y veneración.

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el pueblo de Acatlán, Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Antonio Román Bahena, desde la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Lunes de la XIII Semana del Tiempo Ordinario.
Tomado de: Eucaristía diaria – Arzobispado de Santiago de Chile
Misa de la vigilia
Te doy lo que tengo: en el nombre de Jesús, levántate y camina
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 3, 1-10
En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, para pedir limosna a los que entraban. Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna.
Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: “Míranos”.
El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el Nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina”. Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios.
Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL 18, 2-5
R. Resuena su eco por toda la tierra.
El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.
Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.
Dios me eligió desde el vientre de mi madre
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 1, 11-20
Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el vientre de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.
Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.
En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Misa del día
Ahora sé que realmente el Señor me libró de las manos de Herodes
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 12, 1-11
El rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Ácimos». Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión. De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos. El Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después le dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme». Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión. Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él. Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío».
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL 33, 2-9
R. El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.
Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. R.
Miren hacia Él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en Él se refugian! R.
Está preparada para mí la corona de justicia
Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18
Querido hijo: Ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO JN 21, 17d
Misa de la vigilia
Aleluya. Señor, Tú lo sabes todo, sabes que te quiero. Aleluya.
Misa del día
Aleluya. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Misa de la vigilia
Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas
Lectura del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 1. 15-19
Habiéndose aparecido Jesús resucitado a sus discípulos, después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro:
“Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?”
Él le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que te quiero”.
Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.
Le volvió a decir por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”
Él le respondió: “Sí, Señor, sabes que te quiero”.
Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”.
Le preguntó por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”
Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: “Señor, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero”.
Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas.
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”.
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: “Sígueme”.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Misa del día
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas».
Luego les preguntó: «Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Jesús le dijo entonces: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Familia, este Evangelio hace pensar que hoy, en un mundo lleno de opiniones, Jesús nos vuelve a hacer la pregunta: ‘¿Y ustedes quién dicen que soy yo?’ No pregunta por teorías, sino más bien para tomar una postura personal. Y hoy abundan las respuestas sobre Jesús; y en todas esas respuestas encontramos unas que son totalmente falsas, contrarias a lo que es Jesús, otras insuficientes, pero hay otras que reflejan la verdad de Jesucristo.
En el caso de san Pedro, éste da un salto enorme: ‘Tú eres el Hijo de Dios vivo. Tú eres el Cristo’. Y lo importante no es solo lo que dice, sino de dónde viene ese conocimiento. El texto nos dice que no fue producto de la lógica humana, sino inspirado por el Padre.
Y aquí está la primera enseñanza: la fe no es una construcción intelectual, ni una herencia cultural o familiar, es revelación. Si uno no entra en esa lógica divina, puede hablar mucho de Dios, pero sin conocerlo realmente. Ahora el Evangelio no se queda en la confesión que hace Pedro, Jesús hace algo maravilloso, construye algo visible, histórico, concreto; le dice: ‘Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia’. No dice edificaré mis ideas, mi mensaje, mi doctrina; dice mi Iglesia.
Es decir, la fe cristiana no debe de ser individualista, necesita una estructura, una comunión, una autoridad. Y aquí aparece otra lección, Cristo ha querido vincular su obra misericordiosa, redentora a mediadores humanos frágiles. Pedro no es perfecto y los Evangelios lo muestran claramente, pero es elegido y eso rompe nuestra tendencia a querer una fe sin Iglesia o una Iglesia a nuestra medida, porque está construida por hombres, entonces me alejo.
Finalmente, Jesús le da las llaves. Esto es signo de autoridad, pero no para dominar, sino para servir la verdad y custodiar la unidad. La Iglesia no existe para reinventar el Evangelio, sino para guardar y transmitir fielmente lo que ha recibido de Dios.
Hoy la pregunta sigue en pie, no basta con repetir fórmulas. La cuestión es ¿nuestra fe es revelada, vivida en comunión con la Iglesia y sostenida en una relación real con Cristo?

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Evangelio del día y Santo Rosario con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Venezuela.
Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín, Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.
Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 29 | Orden San Elías (OSE).
Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.
Oremos
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.
Conozcamos a los santos y mártires de hoy, San Pedro y San Pablo con los canales de youtube Santuario de los mártires y Movimiento Matrimonial Católico.
Ver también: Liturgia de Las Horas del Lunes – XIII Semana del Tiempo Ordinario. Solemnidad Santos Pedro y Pablo, Apóstoles.
Ver también: San Ireneo de Lyon – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Domingo de la XIII Semana del Tiempo Ordinario 28062026
