San Josemaría Escrivá de Balaguer – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Viernes de la XII Semana del Tiempo Ordinario 26062026

Imagen: San Josemaría Escrivá de Balaguer. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo,  desde el pueblo de la Mojonera, Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Rubén Darío García Ramírez,  director del Departamento de Estado Laical de la Conferencia Episcopal de Colombia.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la XII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del segundo libro de los Reyes 25, 1-12.

 

El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, acampó frente a ella y construyó torres de asalto alrededor. La ciudad quedó sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías, el día noveno del mes cuarto. El hambre apretó en la ciudad, y no había pan para la población. Se abrió brecha en la ciudad, y los soldados huyeron de noche por la puerta entre las dos murallas, junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, y se marcharon por el camino de la estepa. El ejército caldeo persiguió al rey; lo alcanzaron en la estepa de Jericó, mientras sus tropas se dispersaban abandonándolo. Apresaron al rey y se lo llevaron al rey de Babilonia, que estaba en Ribla, y lo procesó. A los hijos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su vista; a Sedecias lo cegó, le echó cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia. El día primero del quinto mes, que corresponde al año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, llegó a Jerusalén Nabusardán, jefe de la guardia, funcionario del rey de Babilonia. Incendió el templo, el palacio real y las casas de Jerusalén, y puso fuego a todos los palacios. El ejército caldeo, a las órdenes del jefe de la guardia, derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén. Nabusardán, jefe de la guardia, se llevó cautivos al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la plebe. De la clase baja dejó algunos como viñadores y hortelanos.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera lectura

 

Primero en el 722 cae el Reino del norte y ahora en el 587 desaparece definitivamente el reino del sur. Con ello el pueblo puede ver que, como dirá siglos más adelante san Pablo, «El salario del pecado es la muerte». El pueblo confiaba en sus reyes, en sus instituciones, en el templo, y habían descuidado completamente lo que agrada al Señor; se había convertido en un pueblo «pagano», que se escudaba en su alianza con Dios y que pensaba que podía vivir como viven los paganos en el pecado, y que la Alianza los protegería de sus enemigos y de la muerte. La historia nos muestra lo equivocado que está el hombre cuando piensa que puede burlarse de Dios, que puede pecar y quedar sin consecuencias. Hermanos, aprendamos de esta triste experiencia del Pueblo de Dios y démonos cuenta de que no podemos pensar que simplemente por el hecho de estar bautizados o por asistir a misa el domingo podremos aspirar a la vida en abundancia y a la vida eterna. Es triste que tantos hermanos asistan el domingo a misa, pero apenas salen de la asamblea, regresan inmediatamente al pecado, a la injusticia, a la violencia. Es tremendo el número de hermanos que piensan que lo único importante en la vida es llevar a bautizar a los hijos sin darle después importancia el enseñarles a vivir cristianamente, a respetar el Evangelio y a nuestro Señor. Dios nos ha dejado el Antiguo Testamento para que nos sirva de experiencia. No cerremos nuestros ojos al estilo de vida que hoy llevan tantos hermanos. Busquemos la forma de, como el Profeta Jeremías, animarlos a cambiar su vida y regresar al Evangelio.

 

Salmo 136, 1-6

 

R/. Que se me pegue la lengua al paladar sí no me acuerdo de ti.

 

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R/.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.» R/.

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R/.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 1-4.

 

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes curarme». Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: «Sí quiero, queda curado». Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: «No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

En el pasaje de hoy Jesús acaba de bajar del monte después de predicar el Sermón de la Montaña; una gran multitud lo sigue, pero entre toda esa gente hay alguien que se atreve a dar un paso adelante, un leproso. En aquella época, la lepra no solo era una enfermedad física terrible, sino también una condena social y religiosa. Los leprosos eran considerados impuros, debían vivir fuera de las ciudades y si alguien se les acercaba, se contaminaba. Eran los intocables.

Sin embargo, ese hombre rompe las reglas por una sola razón: su fe en Jesús. El leproso se postra ante Jesús y le dice una frase que nos debe de servir como lección de oración: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Fíjate que no le exige ni le dice cuándo ni cómo hacer las cosas.

El leproso reconoce el poder de Jesús, pero se somete con total humildad a su voluntad. Y qué diferencia, ¿no? porque a veces nuestras oraciones parecen una lista de exigencias a Dios: Señor, sáname, consígueme pareja, quiero ganarme la lotería para cumplir mis caprichos, pero no te tardes, porque tengo prisa.

Y el leproso nos enseña que la verdadera fe consiste en poner nuestra necesidad en las manos del Señor, confiando en que Él sabe qué es lo mejor para nosotros y cuándo lo necesitamos. La respuesta de Jesús con el leproso es inmediata, no se aleja ni lo esquiva. El texto dice que Jesús extendió la mano y lo tocó. Jesús quizá podría haberlo sanado desde lejos, con una sola palabra, a la distancia, pero Él eligió tocarlo. Al hacerlo, Jesús estaba violando las leyes de su época y haciéndose impuro, según las normas humanas, pero lo hizo para devolverle a ese hombre algo que había perdido hacía años, desde que había enfermado o quizá antes: la dignidad de sentirse amado y abrazado. El toque de Jesús sanó su cuerpo, pero sobre todo sanó su alma que había estado herida por el rechazo.

San Francisco de Asís, antes de su conversión, sentía un horror tremendo hacia los leprosos. Un día, cabalgando por las afueras de Asís, se topó con uno y en lugar de huir, sintió un impulso de bajarse de su caballo, de darle una moneda y siguiendo el ejemplo de este Evangelio, le dio un beso. Ese encuentro transformó a Francisco para siempre y entendió que al tocar al marginado estaba tocando al mismo Jesús. Jesús nos llama a acercarnos a Él con confianza, como lo hizo el leproso, sin miedo a mostrar nuestras heridas, nuestras faltas y que le digamos: ‘Señor, si quieres, puedes sanarme’.

Agradezcamos a Jesús que no nos desprecia, cuando por nuestro pecado somos impuros. Él nos toca como al leproso, porque conoce nuestras enfermedades y debilidades. Nos llama a la reconciliación porque quiere limpiar nuestra alma y nuestro corazón de todo lo que nos separa de Él y de los demás. Pidámosle también la valentía para extender la mano a los que sufren el rechazo, para que a través de nuestros gestos cotidianos, ellos también puedan sentir su abrazo sanador.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día y Santo Rosario con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín,  Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 26 | Orden San Elías (OSE).

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Josémaría Escrivá de Balaguer con los canales de youtube San Josemaría, fundador del Opus Dei, canal oficial  y Movimiento Matrimonial Católico.

 

 

Vea la película de San Josémaría Escrivá de Balaguer

 

 

Ver también: San Josemaría Escrivá, IA Católico

 

Lea también: Opus Dei. Ecuador

                              Opus Dei. España

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Viernes – XII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Vea también: Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 28-06-2026

 

Ver también: Jueves Eucarístico – San Guillermo de Vercelli – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Jueves de la XII Semana del Tiempo Ordinario 25062026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *