Jueves Eucarístico – San Guillermo de Vercelli – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Jueves de la XII Semana del Tiempo Ordinario 25062026

Imagen: San Guillermo de Vercelli y San Máximo de Turín. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa y Adoración Eucarística presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña,  desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo,  desde Pochauixco, Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Jueves de la XII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17.

 

Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén. Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre. En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada. Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios. El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado. Se llevó los tesoros del templo y del palacio y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor. Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos –diez mil deportados–, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe. Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados, de Jerusalén a Babilonia, al rey y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino, todos los ricos –siete mil deportados–, los herreros y cerrajeros –mil deportados–, todos aptos para la guerra. En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera lectura

 

Con cuanta razón dice san Pablo: El salario del pecado es la muerte. Es triste que reaccionemos hasta que las consecuencias son graves e inevitables. El mismo san Pablo en su carta a los Gálatas previene a la comunidad diciéndoles: «No se engañen, de Dios nadie se burla. Lo que siembres, eso mismo vas a cosechar». Y es que, en general, pensamos que nuestras acciones no tendrán consecuencias, que podremos escapar de éstas porque vamos a misa, porque tenemos algunas prácticas religiosas, sin embargo, como en el Génesis, el pecado es inexorable y siempre pagará con la muerte. El pueblo de Israel, igual que el nuestro hoy en día, se había apartado de Dios, haciendo exactamente lo contrario que Dios había prescrito en la ley. Mandó un sinnúmero de emisarios, de profetas, que previnieran a la gente y la invitaran a convertirse, a regresar al Señor, sin embargo, la bonanza que tenía Israel y la falsa confianza en que tenían prácticas religiosas, o que sus enemigos se desvanecerían como el humo; hasta que llegó Nabucodonosor y los hizo pedazos. Hermanos, dice el refrán: «Cuando veas la barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar». Aprendamos la lección del pueblo de Israel y regresamos a Dios antes de que sea demasiado tarde.

 

Salmo 78, 1-5. 8-9.

 

R/. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

 

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R/.

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R/.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21-29.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor’!, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’ Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».

Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

Siempre será más fácil alabar a Dios y decirle que lo amamos que demostrarlo con nuestra vida. El Señor deja muy clara la condición de aquel que se ha decidido a seguirlo, no basta con conocer la Palabra de Dios, no basta con asistir a misa los domingos y agregaría con confesarse y comulgar una vez al año como ‘nos lo exige’ el catecismo, ser Cristiano no significa dar el mínimo para pasar muy apenas, se trata de llevar la Palabra de Dios al corazón y hacerla vida, se trata de dar el máximo que podamos.

Qué difícil estar en la posición de éstos a los que se refiere Jesús que ‘en aquel día’, el día en que les tocó rendir cuentas sobre su vida, habían hecho cosas extraordinarias que quizá tú y yo ni siquiera hemos intentado, ellos hablaron en el nombre de Jesús y no sólo eso, sino que expulsaron demonios e hicieron no uno, sino muchos milagros en el nombre de Jesús, y sin embargo, los compara con los hombres imprudentes que escucharon la Palabra y no la pusieron en práctica. De nada les sirvió participar en esas acciones extraordinarias, pues en su vida diaria no ponían en práctica lo que predicaban.

El apóstol Santiago en su carta nos dice “Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta… Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe.” No podemos pensar que por ser bautizados y cumplir algunos ritos ya estamos salvados, nuestra vida, nuestras acciones diarias deben estar en armonía con nuestra fe. Para poder decir que amo a Dios sobre todas las cosas, tendría que ser capaz de eliminar el odio de mi corazón, de estar dispuesto a ayudar a quien me lo pida sin pedir nada a cambio, en fin, de edificar mi vida sobre la roca, sobre Cristo, con sus criterios, porque es seguro que la lluvia, las crecientes y los vientos van a llegar a mi casa y si mi vida no está construida sólidamente sobre Cristo, se va a caer.

Pídele al Señor que te conceda la gracia para entender qué cosas de tu vida tienes que cambiar, qué actividades tienes que dejar, qué actitudes necesitas adaptarlas a lo que haría Jesús en tu lugar, qué acciones deberías llevar a cabo para ser más caritativo, para que cuando llegue tu día, no te vaya a dirigir estas palabras mencionadas en el pasaje y por el contrario, seas feliz desde ahora.

Esta reflexión del Evangelio es una producción de Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

Hoy Jueves Sacerdotal y Eucarístico, Jesús, te espera en el Santísimo Sacramento del Altar, transmisión en vivo desde la parroquia San Alberto Magno, Diócesis de Daule, Ecuador.

 

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día y Santo Rosario con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín,  Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 25 | Orden San Elías (OSE).

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Luminosos.

 

 

Conozcamos a los santos de hoy, San Guillermo de Vercelli y San Máximo de Turín, con los canales de youtube Padre Umaña Ángel y Pilaristas del Mundo.

 

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Jueves – XII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Ver también: Solemnidad de San Juan Bautista – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Miércoles de la XII Semana del Tiempo Ordinario 24062026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

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