Imagen de archivo – Informa-Te Ve LATAM
“No fue un accidente”: tragedias viales evitables
En Ecuador, al menos en un grave número de casos, no son accidentes fortuitos, sino siniestros de tránsito causados por conductas irresponsables: exceso de velocidad en avenidas, carreteras o caminos vecinales; vehículos que se pasan luces rojas o pares; estacionamientos indebidos que obstruyen rutas; peatones que cruzan sin precaución; conductores ebrios o usando el móvil; y conductores y pasajeros sin cinturón de seguridad.
El abuso de quienes se sienten «dueños de las vías y de las vidas de otras personas» son peligrosos sicarios del volante que incluso en los estacionamientos son una amenaza.
Datos alarmantes: Ecuador y Latinoamérica
Ecuador (estatus a julio 2025):
- En 2024 se registraron 21 220 siniestros de tránsito, con 2 302 muertos y 18 312 lesionados (www.ecuavisa.com, Teleamazonas).
- Cada 3,8 horas muere una persona por estas causas (www.ecuavisa.com).
- En el primer trimestre de 2025, se reportaron alrededor de 4 800 siniestros, con más de 560 fallecidos y 4 000 heridos (Acelerando, El Mercurio).
- El exceso de velocidad estuvo presente en el 21 % de los casos, mientras que la imprudencia humana explicaba más del 38 % (reddit.com).
- Quito, Guayaquil y Cuenca acumulan la mayor incidencia. Quito, entre enero y febrero de 2025, registró un aumento del 43 % en muertes, respecto al año anterior, enfocadas en avenidas como Simón Bolívar (elcomercio.com, expreso.ec).
- En Guayaquil (enero‑mayo de 2025) hubo un 46 % más fallecimientos, pese a menor cantidad de lesionados, y se atribuye principalmente a la suspensión de fotorradares (primicias.ec).
América Latina:
Las estadísticas de la OPS y la OMS evidencian que la mayoría de los siniestros viales son prevenibles, y que la velocidad y la falta de controles constituyen los principales factores, replicándose patrones en múltiples países de la región.
Casos recientes: tragedias que gritan justicia
Christian Barahona
La semana pasada, el deportista Christian Barahona murió calcinado tras estrellarse con un camión en la Panamericana E‑35, a la altura de la comuna El Chan en Latacunga. Testimonios señalan que conducía a exceso de velocidad y perdió el control, provocando un choque violento (expreso.ec).
Aunque no se ha publicado aún un informe oficial, el barrio Chan ha sido objeto de múltiples tragedias: 25 personas han muerto atropelladas en ese sector desde la construcción de la vía, muchas veces por conductores que se pasan el semáforo en rojo o aceleran al cruzar peatones (laprensa.com.ec).
Rally Ambato 2025
En el sector de Miraflores, en la vía Aguaján hacia El Arenal, Ambato, uno de los vehículos perdió el control en una curva, invadió la zona de espectadores e impactó contra varias personas que se encontraban a pocos metros de la vía, sin protección ni barreras de seguridad.
Normativa vigente y lagunas legales
- La Constitución de la República del Ecuador (Art. 66, numerales 15 y 26) garantiza el derecho a una vía pública segura y a la salud y vida.
- La Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial (modificada en 2021) tipifica sanciones por exceso de velocidad, conducción bajo efectos de alcohol, uso de móvil, no uso de cinturón y más.
- No obstante, desde 2021 la reforma no tiene un reglamento operativo completo, lo que ha limitado su implementación efectiva por parte de autoridades locales y GADs (expreso.ec).
- A nivel internacional, el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021–2030 de la OMS propone reducir en al menos un 50 % muertes y lesiones por siniestros viales. Ecuador se adhirió, pero la meta está lejos de alcanzarse.
Derechos Humanos y la obligación del Estado
La pérdida de vidas por negligencia vial representa también una violación de derechos humanos: el derecho a la vida, la integridad física, la salud, y la movilidad segura.
El Estado tiene la responsabilidad de proteger a la ciudadanía, imponiendo sanciones ejemplares, estableciendo fotorradares, controles de velocidad, campañas educativas obligatorias, y rediseñando la infraestructura vial donde las cifras son más críticas.
Por qué hay que penalizar con firmeza
Conductas como exceso de velocidad, pasarse semáforos en rojo, conducir ebrios o sin cinturón, son delitos con consecuencias previsibles y prevenibles. Es urgente:
- Establecer penalizaciones automáticas y rigurosas para infracciones que ponen en riesgo vidas.
- Hacer que leyes como la reforma de 2021 cuenten con reglamento operativo inmediato.
- Implementar fotorradares y radares móviles permanentes en tramos críticos.
- Exigir cumplimiento rutinario en controles y sanciones, sin excepciones.
- Promover educación vial obligatoria en escuelas, universidades y centros laborales.
- Construir infraestructuras seguras en zonas vulnerables — como puentes peatonales en barrios — evitando atropellos recurrentes (expreso.ec).
Conclusión: un llamado a la acción urgente
No podemos seguir llamando “accidentes” aquellas tragedias provocadas por negligencia. Cada víctima representa una falla social y un incumplimiento legal. La velocidad, la irresponsabilidad y la falta de controles están matando ciudadanos: estudiantes, trabajadores, peatones, motociclistas y deportistas como Christian Barahona.
La Constitución, la ley de tránsito, los derechos humanos y los compromisos internacionales demandan una respuesta inmediata. Se debe pasar de la declaración a la acción: reglamentos, sanciones efectivas, operativos, infraestructura segura, campañas de concienciación continuas y, sobre todo, penalización firme para quienes violen normas que están diseñadas para salvar vidas.
La impunidad debe terminar. Cada siniestro cobrado por la negligencia es un llamado urgente a reformar una cultura que valora la velocidad por sobre la vida.
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